Cada vez que algo se ha derrumbado tenemos la oportunidad, porque así es como lo veo ahora, de re-construir algo nuevo, quizá alguna pieza quede fuera porque en estas reparaciones no nos sirve todo y hay piezas que debemos desechar aún cuando tenemos miedo a dejarlas, tal vez por costumbre, por seguridad o simplemente porque creemos que nos sirven o que no podemos vivir sin ellas.
Pero ¿cómo reconstruimos?, ¿cuáles son los pasos necesarios? De este tema no sé mucho, pero lo que vi luego del terremoto cuando se cayó el muro fue algo así: el shock (cómo rayos arreglo esto), porque es peligroso dejarlo como quedó, o sea no repararlo, entonces lo primero sería limpiar el lugar, sacar aquello que definitivamente no sirve, luego clasificar los ladrillos que posiblemente servirán para armarlo nuevamente, una vez que ya hemos hecho esto viene algo un poco doloroso (si es que el ladrillo tuviera vida) y es sacarle el cemento, difícil misión para quien lo realiza ya que no queremos romperlo, entonces para esta se necesita fuerza y a la vez delicadeza, finalmente tenemos sobre el piso lo que nos sirve, ahora nos toca comprar los nuevos materiales.
Es complejo hacer una analogía con lo que nos (o me) sucede, por todas las emociones que surgen cada vez que nos comenzamos a parar para armarnos y/o re-armarnos, cada vez que estamos frente a derrumbes tales como: pérdida de confianza, pérdida de seres queridos ya sea porque partieron de este mundo o de nuestro radio cercano, en fin todas aquellas situaciones que nos sitúan en estado de vulnerabilidad absoluta, donde sólo nos movemos gracias a los reflejos, donde se activa el piloto automático, y claramente nos sucede algo parecido a lo que describí arriba, primero el shock y nos preguntamos cómo rayos me sucedió esto, ¿por qué yo?, ¿para qué?, ¿qué hice mal? Y así un sinfín de interrogantes sin respuestas aparentes, luego de un tiempo nos damos cuenta que tanta pregunta no nos lleva a ninguna parte y con o sin ayuda de los que verdaderamente nos aman comenzamos a re-armarnos muchas veces, sin parar o muy conscientes del o de los procesos
Creo que no es casualidad el acercamiento de las últimas semanas, aunque sé que él siempre estuvo, pero era yo quien no estaba disponible, hoy me agarro de las promesas y las palabras, y me siento con aquella paz indescriptible, pero esta vez el miedo no tiene cabida.
Aún cuando estuve lejos y desconectada, él nunca se olvidó de mi.

2 comentarios:
qué alegría leerte!!!
qué emotivas tus palabras... pues sé que fluyen desde aquel interior al que no llegamos muchos!!!
gracias por compartir este pequeño espacio virtual
Karina????
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